Aunque la vendimia marca uno de los momentos más importantes del año para cualquier bodega, el trabajo en el viñedo no termina cuando se recoge la última uva. Con la llegada del otoño, las cepas comienzan una nueva etapa en la que se preparan para afrontar los meses más fríos. Es un periodo fundamental para mantener la salud de las plantas y sentar las bases de la próxima cosecha.
Durante las semanas posteriores a la vendimia, la vid continúa desarrollando procesos esenciales para su recuperación. Las hojas siguen realizando la fotosíntesis mientras las condiciones lo permiten, acumulando reservas que ayudarán a la planta a iniciar su crecimiento en primavera. Poco a poco, con el descenso de las temperaturas, las hojas cambian de color y caen, dando paso al reposo vegetativo característico del invierno.
En esta época también comienza la planificación de los trabajos de mantenimiento del viñedo. Revisar el estado de las cepas, cuidar el suelo y preparar las labores de poda son tareas que contribuyen al equilibrio y desarrollo de las plantas. Cada estación tiene su importancia, y el cuidado constante del viñedo influye directamente en la calidad de la uva que se recogerá durante la siguiente vendimia.
En Bodegas Alore, situadas en Andosilla (Navarra), conocemos la importancia de cuidar nuestros viñedos durante todo el año. Nuestra tradición familiar y el trabajo con uvas de cosecha propia nos permiten mantener una relación directa con la tierra y acompañar cada etapa del ciclo de la vid. Porque detrás de cada botella de nuestros vinos Irujo hay mucho más que una vendimia: hay meses de dedicación, experiencia y pasión por el mundo del vino.
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